jueves, 22 de febrero de 2007

De tocatas, bares y demases


Pocas cosas iluminan tanto la gravedad de una situación como conocer realidades similares en las que esa situación es diferente; tan patentes se hacen las carencias cuando nos enfrentamos a la abundancia de otros, en este caso, de otra ciudad. Y es que la experencia de haber tocado dos veces en Valparaíso en los últimos meses, comparando cómo se hacen las cosas allá con la manera santiaguina de producir shows en vivo under, se hace siempre gratísima, pero con un tinte ingrato: constatar, una vez más, la pequeñez mental de la inmensa mayoría de los productores y similares de los bares y pubs de la capital.
Un par de ejemplos pueden ilustrar muy bien mi punto. Trakto, mi banda, consiguió a fines del año pasado una fecha en El Huevo, un ya legendario lugar en Valparaíso, equivalente en notoriedad y en "fama" a La Batuta, para muchos "el lugar" donde tocar allá. Nunca he tocado en condiciones mejores en mi vida, y no he tocado poco. Excelente sonido, buena onda, gente dispuesta a celebrar la música, productores capaces, preocupados de las bandas, de la calidad de los equipos, etc. Cosas mínimas, dirá el o la lectora. Ante la más pura lógica, así debiera ser siempre: que el trabajo de los que producen tocatas sea, al menos, homologable al esfuerzo, dedicación, empeño y cuidado por los detalles que significa llevar una banda, formarla, ensayar, componer, etc. La pura lógica indica que, además, una banda siempre lleva gente, y esa gente puede llevar más gente, y consumirán en el bar, dejarán dinero en las registradoras y recomendarán dicho establecimiento a sus amigos y conocidos. Las bandas, felices, también, como es lógico (y es un poco lo que hice hace unas frases atrás), elogiarán la calidad de la producción, llenarán de flores merecidas al local y a su gente, lo que significará que más bandas irán a tocar, duplicando la dinámica anterior: llevar gente, gente comprando, bar ganando. La pura lógica indica, además, que si uno lleva un bar con música en vivo, cuyo valor agregado en el mercado es precisamente ése, le dará una importancia prioritaria a quienes en último término hacen posible tal cosa: los músicos. Toda la lógica anterior, en Valparaíso, sea en El Huevo, local grande y con recursos, sea en otros (como el que visitamos anoche con mi banda) de perfil un poco más bajo, se sigue a la perfección. Todos felices, todos bien, todos ganamos, banda, bar, público y, finalmente, la escena y el negocio por igual.
Y luego uno se acuerda de que en Santiago esta lógica no se da. Casi en ninguno de sus puntos. Hay muchos, muchos bares, por ejemplo, que no tienen sonidista (pero atraen a su público con la música en vivo). Hay bares dónde no hay micrófonos ni amplificación, que es como pedirle a alguien que acuda a una cancha de fútbol a jugar, pero que lleve su propio arco. Hay bares que no pagan ni en cerveza el trabajo de la banda y, los peores, muchos que cobran por tocar. Sí. Cobran. Las bandas tenemos que pagar por llevar gente a que gaste dinero en un bar. Y no hablemos de centros de eventos ni lugares en los cuales, por último, uno diga "bueno, estamos pagando, pero el sonido es de lujo, el escenario es bueno, es plata bien pagada". Es como pagar un arriendo por una casa llena de grietas y sin techo. A cualquiera indignaría tal trato. Así es nuestra capital, tan dada a creerse el centro de la cultura under nacional, ciudad rockera, según muchos, solamente por una cosa de que a las radios y diarios les sale más barato cubrir los pocos eventos buenos de nivel under acá que en otro lado. Señores, o sea, Valparaíso nos lleva la ventaja por mucho en escena, por el sencillo motivo de que allá a las bandas se las trata bien, al público se lo considera y se tiene total conciencia de que en la medida que los shows son bien producidos, la gente vuelve. En Santiago nada de eso. Los pocos locales que no cobran por tocar, se sienten dueños del mundo, y esperan que cada banda adopte actitudes genuflexas, si no, no tocas acá.
Las comparaciones que podría seguir haciendo darían para una encíclica, pero la idea es esa. Así que la próxima vez que vaya a una tocata, y suene mal, piense que eso es lo que hay. Porque el bar donde usted está gastando su dinero no quiere que ud. disfrute de un buen show. No le eche la culpa a la banda (salvo cuando esta la tenga notoriamente, claro está). Y por favor, créame, cuando uno pasa un día de aquellos, cargando los equipos, desembolsando plata y luchando contra sonidistas horrendos y sordos, cuando los hay, por Dios que se se agradece cuando la gente aplaude, vacila y expresa su emoción. Realmente sana el alma. No cuesta nada aplaudir, entusiasmarse, dar un poco de cariño a quienes están allá arriba. Piense que su aplauso hace tolerable todo el mierdal. Gracias.

sábado, 17 de febrero de 2007

Manito de Gato

Tanto no podía ser. Palabras Simples se pegó un upgrade y se cambió a la versión nueva de blogger. Porque renovarse es bueno. Esperoque me funcione bien. Si las cosas andan poco pulcras en estas semanas (letras raras, fealdades de formato, lo que sea, incosistencia de fuentes o tipos de letra) comprenderán que es un período de ajuste para su servidor. En estos días mi cabeza está llena de ideas, algunas, para ser comentadas más adelante, otras, incipientes semillas de creación. En el potencial está el poder. Un abrazo. Bienvenidos a la nueva versión, o al largo camino hacia la nueva versión, de Palabras Simples

miércoles, 14 de febrero de 2007

Regreso


Restituir el alma no cuesta nada. A veces es solo cosa de juntar ánimo, voluntad y algo de suerte. Es salir de tu ciudad, de tu mundo, para asomarte a otro, rico y vasto, muy diferente, lleno de nuevos sabores y colores, de nuevos aromas, de nuevas formas. Nuevas para ti, claro, pues justamente son tan ricas en significado por ser fruto de décadas de refinamiento, como un buen vino, como una buena novela. Entonces te das cuenta de que descartar es un verbo feo, prejuiciar es peor y negarse o cerrarse a las experiencias, peor. Verbos que no dejan vivir, aunque tal vez sobrevivir. Conocer otras personas, otras realidades, caminos laterales, pasajes secretos. Enamorarse de un lugar es frase manoseada y todos creemos que nos ha pasado muchas veces. Sin embargo te das cuenta, ahi, frente al mar, en la altura de un cerro, al borde de una escalera hecha arte y vitrina, que no te habías enamorado de ningún lugar antes. Una cosa es ser visitante, otra distinta es ser incluído en la vida de una ciudad desde dentro, desde los que la viven, no desde los que la venden. Dos ciudades hermanas que me acunaron algo menos de una semana y una familia que se queda con un pedazo mío, pase lo que pase, wathever the odds. Y Ella guiándome, de la mano, a través de toda esa magia. Vuelves renovado, con un mapa mental mucho más amplio, pero no en rutas e hitos, sino en vida, profunda sangre de las ciudades, sustancia intangible de eso que algunos llaman Dios y que llega de todos lados, por todas partes, y se queda para siempre.

miércoles, 31 de enero de 2007

Anticoncepción de Emergencia


Es cierto, mi opinión viene desde un pensamiento profundamente agnóstico y de una visión bastante negativa – por crianza, conocimiento y contemplación – de la Iglesia Católica, no sólo de sus dignatarios, purpurados y demás, sino también de sus adalides laicos (casi digo “civiles”), en especial de aquellos que, parados en una tarima pública, frente a cámaras, debates y discursos, pretenden que todos y cada uno de los Chilenos pensemos, sintamos y vivamos como lo manda Su Santidad.

Todo lo anterior sirve de introducción al tema, tan vigente en nuestro querido Chile, de la famosa Píldora del Día Después, o Anticonceptivo de Emergencia. La píldora en sí misma, no se entienda mal, no es mi tema: cómo actúa, bajo que principio bioquímico o de qué orden son las hormonas o dosis de hormonas que la hacen funcionar o no, etc., no son mi tema. No soy experto en la materia, nunca fui bueno para las ciencias naturales, por eso no hablo de eso. Mi tema es otro, que de eso sí conozco. Mi tema es la tendencia irritante de la Iglesia Católica a meterse en temas que no le corresponden. Nuevamente, no se entienda mal, acá cualquier institución o persona DEBE opinar lo que le plazca, pero lo grave es cuando la Iglesia interfiere en el desarrollo correcto y eficiente de una política pública. Hace más de 5 años que la píldora se comercializa en Chile para cualquiera que tenga el dinero para adquirirla. Eso, en los sectores conservadores de la sociedad, tan conspicuos y rectos, parece habérseles olvidado. Su niñita de 15 con la cama activa puede tomar las precauciones que sean necesarias, píldora incluida, por precios por lo demás convenientes a bolsillos abultados. La honra a salvo, pueden volver a la moral, pueden confesar o hasta meterla a monja, a la pobre niña que cometió el gran pecado de tener sangre en las venas, y veamos cómo limpiamos la imagen. La moral y los principios de la Iglesia, para el que mire, están intactos. Pero ¿Qué pasa cuando el Gobierno, en una de sus medidas que más aplaudo, decide que también las adolescentes que no tienen plata tienen derecho a planificar su natalidad? Escándalo. El antecedente es el condón: está muy bien que Joaquín pague 4 mil pesos por una cajita de Lifestyles para Juaquito, pero qué horror, qué debacle moral, que Puerta Abierta a los Pozos Llameantes de Luzbel si ese condón se entrega en consultorios y urgencias populares a Juan, a Pedro, a Manuel. Lo mismo la píldora.

Una Iglesia que esgrime la defensa de la vida como argumento para impedir, o intentarlo a través de parlamentarios y alcaldes conservadores, una planificación familiar inteligente en los tiempos que corren, apoyándose, además, en la inclinación de la duda razonable hacia el lado de que la píldora es abortiva – resolviendo, de paso, una duda que es vieja como la humanidad: cuándo comienza la vida – es una Iglesia que, sencillamente, falla en ver de qué va el siglo XXI en materia de sexualidad adolescente. El Gobierno - una buena - opera desde la lógica sensata de que es imposible decirle a un adolescente, por los factores que sean, que no tenga sexo. Mejor, démosle condones para que no se contagie de SIDA, mejor repartamos anticonceptivos de emergencia, porque tal vez a la adolescente de La Pintana no le hicieron el amor, Arzobispo, a lo mejor la violaron, a lo mejor la drogaron. A lo mejor sus padres, genuinamente y con justo derecho no son cristianos. (Eso es lo que duele, ¿No?). Como sea, tiene cada cual el derecho de decir, creer, hacer y vivir como quiera. Los Católicos, Diputado, también tienen relaciones prematrimoniales, y aun casados tienen amantes, van a prostíbulos, sus hijos tienen sexo a los 15 y usan condón, las niñitas la pastilla y, a veces, también, una que otra paga su milloncito para abortar silenciosamente. No nos hagamos los huevones, Alcalde, la mejor forma de enfrentar esto es la masificación del acceso. La salud pública no puede, no debe, ser un debate moral. Además, acá nadie está obligando a nadie a tomar la píldora. Pero dudo seriamente de que ustedes, distinguidos, no la usarían dado el caso.

Un saludo desde acá.

En la foto, María Soledad Barría, Minsitra de Salud de Chile.

domingo, 21 de enero de 2007

Un Verano Naranja


El verano, por eso de los financiamientos, las restricciones monetarias y, por cierto, la mala planificación durante el año, viene significando hace unos años, para mi, quedarme en Santiago. Una situación de suyo poco feliz, sobretodo cuando el entorno cercano no sólo planifica y efectúa viajes y travesías, sino que te hablan de eso cada vez que te ven. Cuando alguien va a viajar, simplemente parece desaparecer todo otro tema de conversación. Y a estas alturas del mes, aparece ya otro pequeño grupo, aun más irritante que el anterior: los que vuelven de un viaje. Ahí sí que nada más existe. Ahí sí que todo cuanto esa persona habla, con su tostada piel y sus cabellos algo rubios de sol, con su trencita playera, con su pareo nuevo o su collar surfista (todos lo aman, no me digan que no), gira en torno a la playa, o al campo, o la montaña, y que el clima estuvo precioso, aunque hubo un día nublado (¡se quejan de esas cosas!), encontramos una picá pa comer empanadas de queso camarón, descubrimos la playa Las Vírgenes, fuimos un día a caminar y nos perdimos, ja, ja, ja, miles de anécdotas en torno a esa semana o esos quince días de placer. Uno puede comprender, haciendo gala de una genuina alegría por el otro, que el tipo o tipa desea compartir su feliz experiencia. Pero el drama viene siempre, para mí, cuando tras la perorata viene la cáustica pregunta “¿Y tú? ¿Qué has hecho?” Eso irrita. Eso me irrita. Porque ante eso hay solo dos opciones. Una, decir un escueto “acá, pasándola, harto calor no má” o, la otra, mentir descaradamente “no, la raja, fui a un asao y a un carrete, y más que nada acá, disfrutando las calles más vacías y nada, descansando harto” Sepan, queridos amigos viajeros, que esa respuesta es mentirosa y falaz, salvo casos muy específicos. Nosotros, los condenados a la ciudad, realmente no disfrutamos nada, el calor nos sofoca, este foso de cemento nos hace sentir claustrofóbicos, queremos mar, o río, y no esas infectas piscinas donde todos quieren convencerse de que están en otra parte, en una cruel pantomima de vacaciones. Sepan que los envidiamos con todo el ser. Nos interesan sus historias, sí, pero también nos dan rabia. Nos da rabia no haber tenido o juntado plata. No tener dónde llegar ni plata para arrendar y un enorme etcétera hacen de nuestros veranos experiencias totalmente distintas: los que quedamos haciendo soberanía citadina vemos el verano como la ocasión perfecta de medir el estado de nuestras vidas. Si alguien tiene un viaje por ahí, que me avise. Un saludo acalorado.

miércoles, 3 de enero de 2007

Comienzos


Llegó un nuevo año, ya han pasado algunos días, algunas horas. Ya han comenzado algunas cosas. Unos comenzaron juntos, otros lejos, otros solos. Otros no comenzaron, más bien concentrados en terminar. Hubo algunos a los que el cambio de año dio lo mismo, otros que gastaron lo que no tenían en debacle, locura y éxtasis. Por mi parte, he empezado a amar más, odiar menos y solucionar mis guerras. He empezado a tener problemas, de los solucionables y de los otros, y un par de aciertos ya han coronado mi lista con estrellitas en estos pocos momentos del 2007. Mañana empezaré de nuevo. Porque cada día es un nuevo año y cada año un nuevo día. Así de simple es la cosa.

Un abrazo a cada persona que lea esto. Los besos, esos son de una sola.

Feliz 2007!!!

foto tomada de www.mymanila.net

domingo, 31 de diciembre de 2006

Ranking Simple: Love - The Beatles


Y llegamos a las últimas horas de este año, y ha llegado el momento de hablar del, a mi juicio, mejor disco del 2006. Pero antes, una breve historia.

Por ahí por noviembre, cuando ya este blog llevaba sus buenos meses y cierta base de lectores fieles, apareció la idea de comentar algo acerca de este año en cuanto a los buenos discos de rock que habían aparecido y de cómo, tema obligado en carretes de banda, o de amigos, etc, hay ciertos años marcados por la aparición de excelentes discos, no uno o dos, sino muchísimos. Piensen en el 95. O el 64. O el 2001. Entonces, tras miles de ideas de artículos, entre las que se contaba un intento muy extenso y arduo de analizar qué hacía que durante ciertos años el rock avanzara tanto, por todos lados, decidí que la mejor forma de hablar de este fenómeno era hablar de los discos en sí mismos, en la manera mas obvia de hacerlo, poniendo un ranking, un top 3. Originalmente, era un top 5, pero la lista tuvo que reducirse en virtud del tiempo, de mi propia vida musical, y de muchos otros factores que no vienen a colación. Así, pues, llegué al top 3 del 2006. A eso de mitad de noviembre, pues, estaba todo mas o menos decidido. A inicios de diciembre, el ranking estaba claro. El primer lugar lo tenía el actual segundo. El tercero actual era el segundo, y así. Hasta que apareció un candidato de última hora, que llegó más menos por esas fechas a las disquerías mundiales. Se trataba nada menos que de otro disco compilatorio de The Beatles. Se trataba del mejor disco de 2006. Love.

La primera corrección es una que el mismo disco hace a sus compradores potenciales: esto no es un compilatorio más de Beatles, sino la última composición de su productor y mentor George Martin. Y digo composición, porque eso es. Encargado por el prestigioso Cirque du Soleil para musicalizar su espectáculo “Love”, Martin recibió autorización de Apple, el sello, para hacer uso de las grabaciones originales de todos los discos de la banda. Su idea, una genialidad: usar sonidos de las grabaciones para hacer nuevas versiones de las canciones. El resultado son 26 tracks que hacen dialogar sesiones de instrumentos, ruidos, samples y el arsenal de cuerdas de su invención en mezclas perfectas de atmósferas y sensaciones. En la tarea recibió ayuda de su hijo Giles Martin, que, por casualidad, logró – según cuenta en la carátula del mismo disco – mezclando el ritmo y bajos de “Tomorrow never knows” con la melodia de “Within you and without you” un track lleno de nuevos colores. Esa base, esa idea, guió el camino para el resto del disco.

La gran gracia que tiene el disco es la nueva lectura de canciones de la banda más famosa de la historia de la humanidad. Releer a los Beatles sin que sea un bodrio es tarea difícil. Muchos han fracasado rotundamente con versiones propias, instrumentaciones distintas, incluso llevando a los Beatles a “Los Andes” o a “Jamaica”. Nada de eso se encuentra acá, pues es una relectura hecha con el profundo amor que Martin le tiene a la banda y, sobretodo, con la música en mente. Así, pues, cada canción adquiere un nuevo sentido, entrega nuevas sensaciones, completa vacíos, simplifica hipersaturaciones, etc. La calidad del sonido, por otro lado, instala también nuevos sentidos: ahora los sonidos son más nítidos, los bajos, más potentes, las voces, más claras, gracias al perfecto trabajo de ingeniería sónica. Así pues, Love se instala como una obra aparte, que completa con mucho más emoción y “onda” el espacio que muchos encontramos desaprovechado en el masivo “Anthology”.

Punto aparte es la visión global de la obra, que lleva al oyente a emociones insospechadas por la pura virtud de un perfecto playlist, vale decir, el orden en que se pusieron las canciones. Escuchándolo de corrido, sin interrupciones ni saltos de track, el disco tiene la grandiosa facultad de llevarnos de la mano hacia el momento final de la obra, en la que “All you need is love” con su festivo e inocente mensaje, se mezcla con Good Night y su emotiva sección de cuerdas, mientras la voz de John y Paul conversan animadamente sobre algun tema trivial, con risas del resto de la banda de fondo. No pude evitar una lágrima la primera vez que lo escuché. Pocos amantes del rock y de la música en general pueden, creo, obviar esa emoción final, esa potentísima sensación de estar frente a la mejor banda del mundo, a un pedazo de historia humana. Es ahí donde el disco adquiere su verdadero sentido: un homenaje perfecto, sentido, vigente a los cuatro de Liverpool. El disco, por lo demás, muestra todas las facetas de la banda, lo lúdico, lo oscuro, lo festivo, lo rockero, lo popero, lo romántico. Una banda que haga todo eso, sabemos, no existirá jamás. Un disco que le haga justicia, como Love lo hace, es una obra quizás no perfecta, pero si magistral. Un disco que puede convertirse sin grandes discusiones no sólo en el mejor del año, sino en la colección definitiva para el amante de la buena música. Plasmar a los Beatles, releyéndolos, es un mérito que este disco ostenta sin alardes. Es escuchar de nuevo. Porque el protagonista de Love, pese a todo, sigue siendo el cuarteto, y no la familia Martin tras las perillas. Y eso lo hace un disco fundamental.



Ranking Simple: Revelations - Audioslave


Continuando con esta revisión advenediza y subjetiva de discos del 2006, me dedico ahora al que ocupa el segundo lugar en la lista, en mi opinión, de este año tan cargado de buena música. Nos dedicaremos de lleno a Revelations, el tercer disco de Audioslave, ese híbrido que nació de los músicos de Rage Against the Machine y del incombustible Chris Cornell, voz cantante de Soundgarden y Temple of the Dog.
La primera acusación, grave desde ciertas perspectivas, que puede hacerse a la banda es que sus discos anteriores - Audioslave y Out of Exile - fracasaban rotundamente en dar una sensación de banda para configurar, a oídos de muchos, una mezcla informe que no era ni Rage ni Soundgarden, pero que nunca acababa siendo Audioslave: podíamos sacar a los monos de la selva, pero jamás sacar la selva del mono. La segunda acusasión grave era que los dos priemeros discos de Audioslave, además, eran más de lo mismo en muchos aspectos: fórmulas archiconocidas de riffs funkeros con actitud punk - pan y sal de los fanáticos de RATM - y las voces arrastradas y la inclusión de una que otra melodía melancólica salida del arsenal de Cornell que nos transportaban levemente a otros parajes se hicieron, inexplicablemente, lo único que uno lograba sacar en limpio de esos primeros discos. Hay, claramente, salvedades, ciertas canciones que hacían que ambos registros valiesen la pena. Temones como I Am the Highway, por ejemplo. O el perfecto Yesterday to Tomorrow.
Así las cosas, cuando se anunció que el proyecto Audioslave, al que todos dábamos poco de vida por las mismas acusaciones anteriores, iba a aventurarse con un tercer disco, arqueamos las cejas. Fruncimos la boca. Dijimos "Hum". Y ahora asistimos con la boca cerrada y los oídos abiertos al segundo mejor disco de este año. Pasmados por la calidad, por la potencia, por la madurez.
El disco, de partida, rescata todo lo bueno de los discos anteriores, pero esta vez matizando la fórmula, mejor dicho, siendo más purista, desarmando la fórmula del riff funk o soul rockeado para ponerse, de plano, a hacer funk, a hacer soul o hacer rock. La melcocha que por tantos años armaron entre los tres elementos ahora no es tal, sino un depurado jarabe. Cornell, más grande que la vida, se pasea entre letras sociales, personales y filosóficas con una voz que se nota cansada, si, pero que logra, tal vez por ese mismo cansancio, transmitir la libertad vocal que Chris declara tener: El grito ahora no es exagerado, es desde las entrañas, nunca un exceso, nunca un recurso como en su más tierna juvntud, sino una expresión genuina. Las armonías cada vez más acorde al registro y timbre actual del cantante nos dicen a las claras que Cornell dejó de intentar imitar a Cornell. Lo mismo ocurre con el resto de la banda: Tim Commerford dejó de ser un bajista que agrega peso solamente, para desatar su evidente formación funk y jazzera, jugando con las escalas, los riffs, y las líneas de bajo sin compejismos, pero con una mente composicional excelsa a la hora del contrapunto. Tom Morello, dueño de uno de los estilos más únicos y originales entre los guitarristas, continúa usando ruidos, silbidos, chillidos, pero ahora como una parte integral de la canción, no como una molotov sonora diseñada para agredir al oyente. Entre ambos, dan una profundidad armónica insospechada a Revelations: donde cabría esperarse un riff pesado, repetidas notas en bajo y guitarra, escuchamos armonías, juegos melódicos, sin perder la potencia hard rockera. Brad Wilk, siempre sólido en batería, nos recuerda en una era llena de dobles bombos y Portnoys wannabes que también se puede tocar como Ringo, como White, de Yes, como Bonham, de Zeppelin. Nos recuerda a todos que la batería es de madera y cueros y metales. No de Plástico. Estos elementos destacan sobretodo en los temas "Revelations", la obertura del disco, la perfecta "Original Fire", la muy festiva "Jewel of the Summer Time", una joyita playera, y las sorprendentes, tremendas y emocionantes "Wide Awake", ojo con la letra, y "Moth" una canción tan nocturna y misteriosa como el insecto volador al que alude su título. En suma, un disco lleno de colores, pero con un sello ahora sí distintivo, el sello Audioslave que, tras dos discos de intentos correctos, pero fallidos, se nos presenta como una banda con raíces en los noventa, siempre con el alma en los setenta y el cerebro en el 2006, y por fin sonando como banda, no como proyecto. Revelations es, desde muchas perspectivas, el tercer disco de la banda, pero desde una perspectiva musical, puede tratarse del primer disco, por frescura, por inocencia compositiva, por chispazos de genialidad y momentazos de emoción. Una adición obligatoria a la discoteca. "Es una vergüenza que todavía no conozca tus Revelaciones", dice Cornell en el primer track. Tiene razón.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Ranking Simple: 10,000 days - Tool


La idea es comentar lo que, a mi juicio, han sido los mejores discos del año. Forzosamente, en virtud del tiempo y el espacio, pero también para que el tema no se torne repetido y aburrido para quien lea, me remitiré a 3 discos, uno por vez. Los criterios para mi ranking son absolutamente personales, subjetivos y, por lo tanto, como todo juicio personal y subjetivo, a un tiempo indiscutible y abierto a debate. Las paradojas. Así que comenzaré este, el Ranking Simple, con una joyita de principios de año, el esperadísimo y tantas veces dilatado regreso de Tool con el único de sus discos que no tiene por nombre una sóla palabra: 10,000 days.

Al Principio, el disco contiene los mismos elementos que hacen de Tool una banda que piensa el rock desde una vereda que no sabíamos que existía, que mira la música desde un prisma totalmente original, único, fuera de toda etiqueta, estilo o clasificación estrecha de canales musicales (¿se dan cuenta que Tool ya no sale en MTV?) Tanto es así, que pese a lo demoledor del disco, su primera escucha puede engañar al oyente y llevarlo a pensar "ah, esto es Tool haciendo más de lo mismo". Pero en escuchas posteriores, el riff inicial con el bajo afilado tan característico y los tambores a medio camino entre el metal y los rituales hindú, se empieza a presentar como un crisol de posibilidades inexploradas de cortes rítmicos, mezclas casi jazzeras de contratempos, dentro de una simpleza armónica que, justamente por simple, adquiere una familiar sensación de "muralla": empezar a escuchar este disco es chocar de frente con un muro macizo, pero lleno de colores, de detalles, como un inexpugnable pucará con torres góticas, variedad en la unidad y unidad en la variedad. Y es ahí donde 10,000 days triunfa. Cada track presenta, al mismo tiempo, matices que, si se tomaran por separado, sonarían como choclos con mermelada o lechugas con manjar (dulce de leche): si uno separa cada parte del disco, más en éste que en ningún otro disco de Tool, se encontraría con elementos incluso desagradables: un bajo excesivamente pasado por pedales y uñeteado, una guitarra muy fantasmal y simple, una batería demasiado híbrida y "complejista" y un vocalista apasionado, sí, pero con limitantes de registro y bla, bla, bla. La gracia de la banda y del disco en general es que el conjunto es demoledor. El conjunto es como una herramienta - para jugar con lo onomástico - perfecta donde cada parte encaja con el resto, haciendo del todo algo mucho más grande y perfecto que la suma de las partes. Mención especialísima como una de las canciones del año, por ser además una de las mejores de esta excelente banda, quizás la mejor, me atrevería a decir, el track The Pot, una de las canciones mas "canción" de Tool, más estructurada y alejada de tediosas experimentaciones, pero con el sello distintivo que una banda que nos hizo esperar desde el 2001, siempre al borde de la desaparición, pero que nos regaló un discazo de esos que justifican cualquier ausencia, cualquier exceso y cualquier licencia. Si es el último de Tool, muy pocos lloraríamos, no por la banda, si no porque, escuchando 10,000 days, estamos frente a la obra maestra de la carrera de Tool. Y eso, mis amigos, es suficiente motivo para que lo escuchen ya mismo.

jueves, 21 de diciembre de 2006

A pedido del público

Acá va la traducción de la letra que puse ayer. Gracias por los comentarios.

Venganza
Estoy gritando venganza de nuevo
Equivocado
He estado equivocado por demasiado tiempo
Tan frustrado constantemente
He movido montañas con menos
Cuando canalizo mi odio hacia algo productivo
No encuentro difícil impresionar

Huesos en tracción
Las manos se quiebran para pulir energía cruda
Temerario y desastroso
Mis oídos no pueden escuchar lo que me dices

Deja tu boca para la guerra
Úsala para lo que es
Di la verdad sobre mí
Decidido

Poseído
Siento una voluntad que conquista dentro mío
Fuerza
La fuerza de muchos para aplastar
A quien pueda detenerme
Mi fuerza está en la cantidad
Y mi alma está en cada uno
El soltar la rabia puede superar cualquier medicina bajo el sol

Llega un momento dentro de cada uno para cerrar los ojos a lo que es real
Ninguna comprensión a fallar
Saco al vacío el viento para mi vela
No puedo ser el resto
Que otros pierdan mi tiempo
Hacerse con el éxito es la línea final
Como un cuchillo en la carne
Después de la vida es la muerte
Tirando y empujando el resto de la duración
Nadie puede orinarse en esta determinación



jueves, 14 de diciembre de 2006

A la Luz de los hechos


La señora Luz, con sus ojos desorbitados, su cabello enmarañado y su lengua feraz, me dan imagen y rostro perfecto para hablar de lo que he observado en estos días. Pocas veces podemos ser testigos de tal nivel de indecencia, de tal calaña de conducta, de tan idiota forma de ver las cosas, la vida, la política, la historia... la señora Luz nos da pretexto, si se quiere, y encarnación para comentar todo lo percibido por su servidor tras la muerte del asesino y genocida más célebre de nuestra nación: don Augusto Pinochet.
Mi perspectiva, siempre a posteriori, como la de toda nuestra generación, respecto del régimen militar es la única que cabe tras el primer análisis: Pinochet fue un dictador. Pinochet fue un Asesino. Si a alguien le cabe alguna duda de eso, a mi juicio, debiera hacerse ver por un profesional en busca de trastornos de oligofrenia o demases. Su llamada “obra”, que tantos quieren ensalzar y separar, mística y convenientemente, de las atrocidades y del genocidio, instalándolo como “fundador del Chile moderno” por el avance económico, o como “salvador de la patria” por su acción contra el régimen socialista anterior, aún si pudiera, desde mi lado más tolerante, más comprensivo, creerlas ciertas, no son justificación ni en lo más pequeño para los asesinatos, las torturas, las desapariciones. El progreso teñido de sangre no es una “obra” ni es mérito de un “salvador”, es la forma nazi de hacer las cosas. Además, la sospecha me nubla la vista: ¿Progreso? ¿Crecimiento económico? La instauración sangrienta de un sistema económico capitalista, neo-liberal, ¿Es realmente progreso? ¿No es precisamente ese modelo el que gestó como vómito infecto a las Isapres? ¿Alguien puede pensar que el sistema capitalista realmente hace avanzar a las naciones hacia una mejor calidad de vida? Yo sinceramente lo dudo. Ganando el mínimo, en FONASA, como el gran grueso de nuestros compatriotas, dudo y río con sorna respecto del “legado” de Pinochet. Así las cosas, no hay nada que atenúe, en mi opinión, y desde la más pura lógica, los crímenes.

Entonces aparece Luz. Se ofende porque Cheyre hizo lo que nadie y aceptó públicamente la necesidad del Ejército como institución pidiendo perdón por los abusos. Primera generación de militares que no adhieren al régimen. Le tira monedas al auto, le grita improperios de alta alcurnia (“traidor conchetumadre”) y le lanza agua, a usanza de carro anti disturbios, nuestro conocido guanaco. Pasa un ciclista hacia su trabajo, y Luz le ve cara de comunista. Lo baja de la bici, le pega, le bota la bici al suelo, repite improperios, pierde el poco seso que le quedaba. Obreros de la construcción, frente al lugar de velatorio del Genocida, oprimidos por SU sistema, cansados de la llana, del cemento, del ripio y de ganar menos de lo mínimo en condiciones de seguridad deplorables, gritan “asesino”, una verdad grande, sencilla de enunciar, directa. Luz pierde el control, les grita, y ante su imposibilidad de alcanzarlos, arremete contra un ventanal de la sala de ventas, rompe puertas, computadores y, con lágrimas en los ojos declara “no puedo creer que tanta gente aun tenga tanto odio en sus corazones, no puedo entender la odiosidad, no hay respeto con nuestro dolor”. Te tengo noticias Luz. Ese sentimiento de pérdida, de dolor, de pena – genuina o no, Luz, me da lo mismo - no es NADA comparado con lo que tantos vivieron a manos o bajo las órdenes de Pinochet. En tus tiempos, cuando veías con admiración las tanquetas en la calle y las capas grises del führer chileno, y tu corazón quincieañero, Luz, suspiraba por las mentiras de Cuadra y los cálculos de Büchi, ahí la gente que no pensaba como tú, Luz, era asesinada, le ponían electrodos en los genitales, secuestraban a sus hijas y las violaban delante de sus ojos. Hoy podemos gritarle al asesino que lo es, que lo era, podemos festejar su muerte, o no, como se nos de la gana y tú, Luz, tras tu conducta de terrorista, ahora no eres lanzada al mar, solo por si acaso, sino que eres llevada a un tribunal, te citan a un juzgado y hoy estás en tu casa, llorando de pena. De rabia. De idiotez. Luz, bienvenida a un mundo sin dictadores. Bienvenida a un Chile donde la gente como tú ya no tiene cuervos uniformados que la amparen. Bienvenida, Luz, a un Chile en el cual, si me pegas, te la devuelvo, si me insultas, te escupo. Porque puedo. Porque tu general ya no está arriba. Bienvenida a un Chile sin miedo de gente energúmena como tú, Luz. Ojalá alguna vez hagas honor a tu nombre. Y gracias por mostrarnos a los detractores de Pinochet que tenemos, sin apelación, la más total y absoluta razón.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Una Perlita Urbana


Hace una semana trabajo en un Call Center ubicado en la estéril intersección de Vicuña Mackena y Carlos Valdovinos, una especie de desierto industrial cruzado por el sempiterno Zanjón de la Aguada. Llego en metro desde el norte, lo que significa pasar por sobre tal riachuelo todos los días. Si uno mira, desde la altura del tren urbano, ve que el sector está empezando una pujante humanización: al colegio ya viejo de la esquina se suman ahora una sede de instituto técnico profesional y, desde algunos años atrás, un parque de diversiones. Todo distribuido en cuatro esquinas de la intersección mentada. Y el Zanjón en medio. He acá el drama. El hedor a mierda que exuda el canal de aguas servidas al primer contacto con los rayos solares lo llena todo, el instituto, sin duda, el parque de diversiones, el colegio y, cuando el viento decide avanzar con aquella hediondez un poco más al sur, al call center. O sea, pensé hoy, una nueva muestra de la manera tan nuestra de hacer las cosas. En tramos casi deshabitados de la rivera del canal, éste se encuentra encauzado, vale decir, tapado y llevado por un tubo subterráneo. Sin embargo en esa esquina hiperpoblada no. Está así, al aire. Llenando de fetidez el entorno. Alguna vez me pregunté porqué, oh, porqué nadie hace nada al respecto y tapa el tramo de una vez. La respuesta que me dieron cuantos fueron consultados me dejó convencido de que algo está realmente mal acá. “Porque no es un barrio residencial, es industrial”. Como si en las industrias no trabajaran personas. “Porque la municipalidad de San Joaquín tiene problemas más graves que resolver”. Claro, tantas cosas hay más urgentes que la sanidad y el higiene de la población. Mientras tanto, todos los días, al pasar por encima, luego bajar de la estación y caminar la cuadra que me separa del trabajo, me envuelve la pestilencia. No sólo a mi. Con alarma leí la otra vez que el colegio de la esquina tiene jardín infantil. Hay niños ahí todo el día respirando caca. Estudiantes, en la otra esquina. Trabajadores, colegas míos, también. Tal vez seremos 4 mil las personas que sufrimos diariamente el hedor gran parte del día. Por que es un barrio industrial o a nadie le interesa. Terreno de nadie, dicen otros. Manera nacional, método vernáculo, cuidad hecha a medias. Primero, vendemos patentes y terrenos para construir universidades y colegios, centros industriales y comercios. Luego nos ocupamos de la humanidad del lugar, de hacerlo habitable, de la sanidad. Un alegato impotente ante, esta vez literal, tal cantidad de mierda. A las autoridades un mensaje: vayan a esa esquina y soporten 6 horas.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Paz de Martes


Ayer me di un día libre. Así sin más. Sin llamar a nadie. Sin pedirle permiso a nadie. Simplemente desperté en la mañana, la miré entre las sábanas, le vi los ojos, sonreí y me quedé. Claro, como es inevitable entrar en la mente de la colmena, me hice un par de cuestionamientos, un par de segundos. Hasta que llegué a una conclusión brutal. Pero eso va al final.

Pasé un par de horas más en la cama, guarecido en un abrazo. Una sensación indescriptible de paz me llenó, nos llenó, y dormí tan profundo, pero tan profundo, que en ese par de horas descansé una semana. O más.

Luego, como en aquellos días de Viña, mi amada Viña, decidimos salir. La calle no fue un “noooo, qué mal, que ganas de quedarme en casa todo el día”, sino todo lo contrario. Y un objetivo concreto de nuestro viaje, con esa magia que tiene el hecho de dejarse llevar sin decepciones – imposibles sin la predisposición o la expectativa asfixiante – se transformó en otra cosa. Encuentros inesperados, un recorrido por mi mundo, de su mano. Y luego el regreso a casa. Sin demoras, sin mayores apuros tampoco. Solamente caminar de la mano, comprar un helado barato, besarse, reírse. Luego en casa, la gloria de sacarse todo el peso, todo de encima. Viajar de nuevo, pero desde ahí, y llegar de vuelta aún más abrazados.

En la noche, hacer tonterías. Hablar tonterías. Dejar el ego en remojo.

Hoy todo es distinto, de alguna manera. Me siento más yo. Y me siento aún más con ella.

Ahora la conclusión (se habían olvidado, ¿Ah?)

Soy tan dueño de mi tiempo, que cobro por él. Sí, tan simple como eso. Ni mi vida ni mi tiempo pertenecen a una empresa, ni a mi jefe, ni a nadie. Solo a mí. Y a quien decido regalárselo.

Y para terminar un mensaje: nada es tan grave, nada tan importante. No las cosas, me refiero. No el dinero. No importa la condición de cada cual. Somos personas. Así de simple. No lo olviden nunca.

domingo, 19 de noviembre de 2006

Ausente por Borrachera


Hay cosas que ni qué:
Anoche tuve un carrete y/o parranda con gente que no veía hacía un buen tiempo. Mucha conversación, torrentes de información, de opinión y ese placer que da charlar con gente que masca dos veces. Fui testigo de cómo un Ingeniero discutía de perros con un Veterinario, por ejemplo, o cómo un Lingüista y yo destripábamos los planes de estudio de las Letras y sus ciencias afines (encontrándolas, básicamente, insuficientes, sonsas y estultas). Uno dijo "me continúo en un nuevo ser humano" y celebramos, mientras otro hacía brindis rudos y fortachos, empujando al resto por el mismo camino, con esa extraña cordialidad de "ya po weon, no te voy a permitir que no tomís", vaso en mano, con fruición. Y entre tanta presencia, tantas personas con tantas historias y proyectos y demases, me agarró la borrachera en menos de 4 minutos contados - tras apenas dos horas y algo de parranda - razón por la que me vencí a mi mismo de puro sueño y me dormí. Hoy en la mañana, la casa en silencio, tomé mis cosas, la puerta abierta y a la calle. Camino de mi casa me sentí medianamente triste: quería más historias, un poco más de esas personas, un poco más de charla y sí, también un trago más. Pero el cansancio me ganó, y la borrachera. Las cosas que se pierde uno a veces.

PD: Pese a todo, hoy la vida me parece un poco más linda. Yo tampoco sé por qué.

foto sacada del sitio www.solbes.com

domingo, 12 de noviembre de 2006

De Junio a Noviembre


Con genuina felicidad, genuina, sí, y profunda, escribo este post. Pese a haber tenido una semana dura, no sólo por mis propias cosas y problemas, sino por dramas cercanos de personas amadas (siempre duele tanto no poder aliviarlos), el final de la semana ha sido sencillamente una nueva señal que la vida me da de que, por difícil que sea, elegí un camino fértil. Pero basta de sugerencias, a la noticia. Ayer, más menos a las 21 horas, mi banda, Trakto, terminó la etapa final de la producción de su disco debut. Vale decir, terminamos. El proceso de registro y edición está listo. Faltan cosas, lo que modera la euforia, claro, cosas como el multicopiado, el arte, etc., lo que hace que un disco, como producto, esté en condiciones de lanzarse al mercado. Pero lo medular, vale decir, lo sonoro, está listo. Desde Junio a Noviembre nos rompimos el mate, las orejas, las manos, espaldas y bolsillos en pos del antiguo y conocido sueño de tener un disco. Sueño de mi vida, confieso, que hoy veo en franco camino de realizarse con algo de lágrimas en los ojos. Fue duro. Fue hermoso. Así que nada, hoy, tras las celebraciones de anoche, decidí compartir no tanto las cuestiones técnicas o logísticas, no tanto el esfuerzo, por así decirlo, sino la emoción que ahora me llena. Es una alegría muy particular, muy única, que se me cuela por los pies y, de a poco, me ha ido contagiando el resto del ser. Las palabras andan medio escasas a estas horas, pero se entiende, creo. Así que regocíjense conmigo, lectoras y lectores. Aunque el llanto amenaza por varios lados en estos tiempos, rían hoy conmigo. Quiero que todos sean felices como lo soy ahora. Mañana sigamos con lo nuestro. Hoy, por esta vez, pido con egoísmo que bailen conmigo. ¡Tengo disco!

Foto tomada de www.fotolog.com/trakto

jueves, 9 de noviembre de 2006

Busted!


No hubo caso. Me resistí. Puse en juego todas mis habilidades escapistas, que no son pocas, y me escurrí de la situación por más tiempo del que hubiera esperado posible, allá al principio. Hubo ocasiones en que pensé "listo, acá se me acaba el fuero, de esta sí que no me arranco", pero no, de alguna forma misteriosa algo ocurría y ya, libre por un tiempo más. Tantas veces zafé en la boca misma del peligro, que llegó un punto en el que me sentí inasible, de alguna manera inmune a ser capturado por esa situación. Y justo ahí, en los abismos de la invincibilidad, cuando mi ego siempre hambriento me repetía con voces claras "jamás serás atrapado", ahí justo ocurrió. Casi no me di cuenta. Ocurrió como un respiro, como una caída, como la más inesperada y natural lluvia en pleno invierno. No hubo caso. Encontré trabajo. Ahora falta ver si duro ahí, si la plata es buena, si sirvo. Si no, a seguir escapando.

Saludos a todos.

domingo, 5 de noviembre de 2006

Problemas Técnicos


El maldito blogger se volvió loco, y no me dejó publicar. Intenté postear con la letra de una canción, pero por algun motivo , tras publicar, no la guardó en la base de datos, lo que hizo imposible su edición y, lo peor, no se podían recibir comentarios. Intenté suprimirla, para subirla de nuevo, pero tampoco podía. Ahora no está la entrada, menos mal, pero blogger sigue con dramas. Tal vez es mi blog. No lo sé. Por mientras esto, entonces, un aviso de que algún problema ocurre y que por eso mi blog puede andar peor que mal en estos días. Intentaré mantenerlo, pero si la situación se sostiene, tendré que pensar seriamente en la supresión de este espacio y la creación de otro blog, de cero. Quién sabe, tal vez sea hasta bueno. Por ahora, un saludo a todas y todos.

Paz.

jueves, 26 de octubre de 2006

Balancín

Ganar o perder.Subir o bajar. Pocas dicotomías nos mueven tanto como occidentales, pocas oposiciones de conceptos nos determinan tanto la conducta. Observo personas perder toda clase de libertades en pos de un así llamado "éxito", historias que terminan casi inevitablemente en esa persona envejeciendo enferma, mal, sola, neurótica y vacía, aunque con una enorme casa llena de cosas. Yo quiero una casa llena de recuerdos, de cosas vivas, de objetos que no sobren, que tengan historia. No con decoración. Odio la decoración, el sólo concepto de que el lugar donde uno vive también deba salir en las revistas o, peor aún, copiar a los que salen en las revistas, me parece un triste síntoma de nuestros días. Prefiero tener menos plata, menos casa, menos cosas. Y lograr, a mis 60 o 70 si me dan la ventura de tales edades, poder mirar hacia atrás y decir "me esforcé toda la vida para lograr vivirla" y no ese triste y chato "estas cosas son el fruto del trabajo de mi vida". Pero ese soy yo, que a la larga nunca compré mucho las verdades que me vendieron. Paz a todos.

domingo, 8 de octubre de 2006

Algunas Recomendaciones II

Siguiendo con mi campaña en pos de la difusión musical, dedico este "Recomendados" a dos bandas chilenas emergentes. Dicen por ahí que una mano lava la otra, hoy por tí, mañana por mí. Pero no se trata tanto de eso como de una verdadera apreciación de dos bandas que, como la mía, luchan para hacer rock en Chile, cosa siempre difícil e ingrata, pero satisfactoria. Ahí les van.

1) Asfixia: banda de rock alternativo, como gustan llamarse, que estrenaron hace poco su segundo disco, "Disco Rayado". Es un sonido muy único, muy híbrido de muchas cosas, aunque tal vez podemos establecer influencias de bandas tan disímiles como Led Zeppelin, Soungarden, The Mars Volta y uno que otro trabajo tardío de Jimi Hendrix. Mención aparte las letras: imposible quedarse impasible ante frases como "mastícalo, que este trae espinas". Es una banda a ratos incómoda, que genera emociones y atmósferas opresivas, sin ser evidentemente oscuros... una atmósfera asfixiante, haciendo honor a su nombre. En ese disco, disponible ya en el mercado, destacan dos temazos: Terapia de Shock, de un ritmo delirante tomado directamente del swing más espléndido, y Serpentinas, con un riff inicial destinado a la memoria universal. Altamente recomendable si uno busca rock elaborado, bien pensado y único.

2) Siberia: de alguna manera, parados en la otra vereda respecto de la banda anterior. Una mezcla perfecta entre metal oscuro, lento y arrastrado con un hard rock stoner seco como el desierto mismo. Entre ambas sonoridades, la voz del guitarrista-vocalista se desgarra en temáticas muy personales, mientras el bajo y la batería arman un verdadero cimiento sonoro difícil de ignorar. Su disco debut está calientito, recién horneado. "Tráfico de Almas" funciona a la vez como registro de una historia de banda y cómo concepto completo, dando al conjunto del fonograma una unidad musical sólida, sin eslabones débiles. Destacan las canciones Torcer el Destino, hard rockera, directa, cabeceada a más no poder, y Sí necesitamos Banderas, en clara alusión a la de los Prisioneros, pero en cuanto a temática, ya que la música se pasea por una extravaganza circense y momentos jazzeros de sonidos metaleros muy interesante.

Dejo links!!
www.asfixia.cl
www.siberia.cl

ahí pueden explorar, obtener más info, etc.

Como siempre, se esperan comentarios con aporte al catálogo. De lo que sea, rock, pop, hip-hop, cine, libros, etc.
La idea es armarnos entre todos una lista de cosas que no podemos, por culpa de unos pocos, ver ni en la tele ni escuchar en las radios. Eso. Paz.